Maridos, Amad a Vuestras Mujeres.

El esposo hiere el espíritu del matrimonio:

  • Cuando él hace sentir a la esposa que ella no ocupa el primer lugar en la vida de él, después de Dios).  (hijos, trabajo, otros intereses personales).
  • Cuando él permite que otras personas lo lleven a actividades y responsabilidades que reducen el tiempo de la familia.  Eclesiastés 3 .  Todo tiene su tiempo.
  • Cuando él no reconoce sus tentativas de agradarlo.

1 Tesalonicenses 5:18: Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

  • Cuando ataca el carácter de ella en vez de tratar los problemas reales.

Efesios 4:32: Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros como Dios también os

perdonó a vosotros en Cristo.

  • Cuando la compara desfavorablemente con otras mujeres.

Efesios 4:29: Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación de los

oyentes.

  • Cuando él no escucha con paciencia los puntos de vista de ella.

Proverbios  18:13: Al que responde sin haber escuchado, la palabra le es fatuidad y oprobio.

  • Cuando él solo señala las flaquezas de ella. Isaías 58:9:  Entonces invocarás y te oirá Dios, clamarás y dirá El:  Heme aquí, si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador y el hablar vanidad.
  • Cuando él no considera importantes las opiniones de ella. Romanos 12:3-5:

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el

que debe tener, sino que piense de  sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

                 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,

              así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

  •  Cuando él no asume el liderazgo espiritual de la familia.

Tito 1:6.  el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución

ni de rebeldía.

  • Cuando él no demuestra disciplina interior. (Prov.15:32a). El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma.
  • Cuando él se comunica inadecuadamente al hacer grandes modificaciones. (Amós 3:3; Mateo 18:19).  ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
  • Cuando él falla en la disciplina de los hijos. (1 Timoteo 3:4; Proverbios 22:15; 29:17).

Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad.

La necedad está ligada en el corazón del muchacho;  Mas la vara de la corrección  la alejará de él.

No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del

Seol.

  • Cuando él la corrige en público. (Proverbios 17:9).

El que cubre la falta busca amistad;  Mas el que la divulga, aparta al amigo.

  • Cuando le recuerda a ella las cosas pasadas. (Isaías 43:18,25.).

No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré

de tus pecados.

  • Cuando él rehúsa reconocer sus errores. (Prov. 15:31,32; 16:18; 28:13).

Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.

El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

  • Cuando él falla en cumplir con sus responsabilidades básicas.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí  mismo por ella, Efesios 5:25

Estas son algunas reflexiones acerca de los esposos y quienes las atienden y las cumplen, podrán ver cambios en sus esposas.

 Dios te bendiga,

Tu hermana y amiga,

Alva Vargas de Contreras.

 

 

 

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