Devocionales

Jehová es mi pastor, nada me faltará

3 min de lectura
Jehová es mi pastor: nada me faltará

Jehová es mi pastor; nada me faltará. — Salmo 23:1 — RVR1960

Jehová es mi pastor:
nada me faltará

Tengo una costumbre que me costó años reconocer: hago las cuentas dos veces. La primera, para saber cuánto tengo. La segunda, para calcular cuánto necesitaría si todo saliera mal. Guardo, aparto, planifico, y aun así me acuesto sumando en la oscuridad. No es que sea previsora; es que en el fondo creo que si yo suelto un momento, todo se cae.

Ayer fui al mercado con mi lista y mi presupuesto. En la fila, delante de mí, había una señora con dos niños. Uno de ellos, el más pequeño, no miraba los estantes ni los precios ni la cajera. Solo miraba a su mamá. Tenía la mano agarrada de su falda y caminaba pegado a ella. No sabía cuánto costaba nada. No le preocupaba. Su único trabajo era no soltarse. Y con ese trabajo tan pequeño le bastaba, porque el trabajo grande, el de proveer, era de otra persona.

Me quedé pensando en ese niño toda la tarde. Yo también soy la que va agarrada de una falda mucho más grande que la mía. Pero se me olvida. Me suelto, corro adelante, quiero cargar la bolsa, revisar la lista, garantizar el resultado. Y termino agotada de intentar ser el pastor y la oveja al mismo tiempo.

El Salmo 23 no dice «Jehová me da consejos para que yo me las arregle». Dice «Jehová es mi pastor». Él es el que conoce el camino, el que carga el cayado, el que responde por lo que falta. Mi parte, la única que de verdad me toca, es seguir. Caminar a su lado. No soltarme.

Trabajar con diligencia no es lo mismo que vivir tratando de asegurar cada final. Puedo hacer mi lista y llenar mi carrito sin creer que la vida entera depende de mis cuentas. La diferencia entre las dos cosas es una sola pregunta: ¿de quién es la responsabilidad de proveer?

Hoy quiero volver a ser el niño de la falda. Menos manos en el volante, menos cuentas en la oscuridad. Si Él es de verdad mi pastor, entonces nada me faltará, no porque yo lo garantice, sino porque Él lo prometió.

Oración

Padre, tú eres mi pastor, y hoy quiero recordarlo con todo el peso que esa palabra tiene. Confieso que muchas veces me pongo a mí misma en tu lugar. Sumo, guardo, calculo, y me acuesto cansada de sostener un mundo que nunca me pediste sostener. Perdóname por creer que si suelto, todo se cae. Ayúdame a distinguir entre trabajar con fidelidad y querer asegurar cada resultado con mis propias fuerzas. Enséñame a caminar como un niño agarrado de tu mano, haciendo lo poco que me toca y confiando en que lo grande es tuyo. Tú conoces lo que necesito antes de que yo lo pida. Tú vas delante, abriendo el camino, cargando el cayado que yo no sé llevar. Quita de mí la ansiedad de la provisión y déjame descansar en tu presencia. Que hoy pueda decir de corazón, y no solo de labios: nada me faltará, porque tú eres mi pastor. En el nombre de Jesús, amén.

Para reflexionar

  • ¿En qué área de mi vida sigo con «una mano en el volante», tratando de garantizar el resultado yo misma?
  • ¿Cuál es la diferencia entre trabajar con diligencia y cargar el peso de asegurar cada final?
  • ¿Qué sería «soltarme» hoy y simplemente seguir al Pastor en algo concreto?
  • ¿Cuándo he visto que Dios proveyó sin que yo lo controlara todo?
  • Si de verdad creo que nada me faltará, ¿qué cuenta puedo dejar de hacer en la oscuridad esta noche?
Compartir artículo:
https://renuevo.com/jehova-es-mi-pastor-nada-me-faltara.html

Deja un comentario