Devocionales

Buscad primero el reino de Dios

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Buscad primero el reino de Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. — Mateo 6:33 — RVR1960

Buscad primero el reino de Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura.

Hubo una temporada en que yo creía que la paz estaba a una compra de distancia. Un mueble más para ordenar la casa, un curso más para sentirme capaz, una reunión más para asegurar el futuro. Hacía listas por la noche y me despertaba con ellas antes que el sol. Corría todo el día y, sin embargo, al acostarme sentía que faltaba algo. Nunca era suficiente. Siempre había una cosa más al final del pasillo, y esa cosa nunca terminaba de llenarme.

Una tarde salí al patio agotada. Mi hija estaba en el pasto, sola, con el brazo estirado hacia arriba, como queriendo tocar el cielo. No alcanzaba nada, pero no parecía frustrada. Solo miraba hacia arriba, confiada, con el viento moviéndole el cabello. «¿Qué haces?», le pregunté. «Nada», me dijo sonriendo, «solo estoy alcanzando».

Me quedé quieta. Ese gesto tan simple me desarmó. Yo también había estado alcanzando toda mi vida, pero hacia las cosas equivocadas. Estiraba las manos hacia lo que se acumula, lo que se rompe, lo que se pierde. Y mi alma seguía vacía porque no fue hecha para eso. Fue hecha para Dios.

Aquella noche abrí el Evangelio y leí las palabras de Jesús: «Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Entendí que mi cansancio no venía de tener poco, sino de buscar en desorden. Había puesto en el centro lo que debía estar en los márgenes, y a Dios lo tenía esperando en la fila.

Rendirse no fue perder, fue soltar. Empecé a orar antes de hacer mis listas. A preguntar: Señor, ¿qué es lo único que necesito hoy? Y descubrí que cuando Él ocupa el centro, lo demás encuentra su lugar. La casa sigue teniendo cosas por ordenar, el futuro sigue teniendo preguntas, pero mi corazón dejó de correr. Como mi hija en el pasto, aprendí a estirar el brazo hacia lo alto, no para conseguir más, sino para descansar en el único que basta. Dios no es una cosa más de mi lista. Es lo único que mi alma necesitaba.

Oración

Padre, vengo cansada de buscar en tantas direcciones. He estirado mis manos hacia todo, menos hacia ti, y por eso mi alma sigue vacía. Hoy quiero rendirme. Quiero ponerte a ti en el centro, no en los márgenes de mi vida. Perdóname por creer que la paz estaba a una cosa más de distancia. Enséñame a buscarte primero, antes que a mis listas, mis miedos y mis planes. Tú prometiste que si busco tu reino, todo lo demás vendrá por añadidura, y yo elijo confiar en esa promesa. Calma el ruido de mi mente. Ordena lo que yo he desordenado. Recuérdame que mi alma fue hecha para ti y que solo tú la llenas. Cuando quiera correr, hazme recordar a esa niña en el pasto, con el brazo estirado hacia el cielo, confiada y en paz. Sé tú lo único que necesito hoy, Señor, y descansaré. En el nombre de Jesús, amén.

Para reflexionar

  • ¿Qué ‘cosa más’ he estado buscando para sentirme completa, y qué me ha dado realmente?
  • ¿En qué parte de mi vida he puesto a Dios en los márgenes en lugar del centro?
  • ¿Qué significaría para mí, hoy, buscar primero el reino de Dios antes que mis planes?
  • ¿Qué necesito soltar para descansar en que Él es suficiente?
  • Cuando pienso en rendirme a Dios, ¿lo siento como pérdida o como alivio? ¿Por qué?
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