Esfuérzate y sé valiente, porque Jehová va contigo
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. — Josué 1:9 — RVR1960

Ayer por la tarde me tocó ir sola a un lugar que no conocía. No era nada heroico: un trámite en una oficina al otro lado de la ciudad, en un edificio donde no conozco a nadie. Pero mientras esperaba el autobús, sentí ese nudo pequeño en el estómago, el mismo que me da cada vez que tengo que dar un paso hacia algo grande y desconocido.
Me puse a pensar en lo pequeña que me siento frente a las cosas que me esperan este año. Hay decisiones que me superan. Hay conversaciones que llevo semanas evitando. Hay un camino largo por delante y, cuando lo miro completo, me paralizo. Es como estar de pie al borde de un campo enorme, sin saber qué hay del otro lado de las montañas.
Ahí me acordé de una verdad que me ha sostenido muchas veces: la valentía que Dios me pide no nace de mí. Nunca ha nacido de mí. Yo no soy valiente por naturaleza. Me tiemblan las manos, me sudan, doy vueltas antes de decidir. Pero Dios no me dijo que fabricara coraje de mi propia reserva. Me dijo algo mucho mejor: que Él va conmigo.
Y entonces entendí que dar el paso no significa dejar de tener miedo. Significa caminar de todos modos, sabiendo que no camino sola. El campo sigue siendo enorme. Las montañas siguen estando lejos. Pero delante de mí va Alguien que ya conoce el terreno, que ya estuvo en el otro lado, que no me suelta la mano.
Subí al autobús. Hice el trámite. Nada extraordinario ocurrió, salvo esto: descubrí de nuevo que puedo avanzar. No porque yo sea fuerte, sino porque mi Dios está conmigo por dondequiera que voy.
Hoy, si tú también estás al borde de algo que te intimida, quiero recordarte esto: no tienes que sentirte valiente para dar el siguiente paso. Solo tienes que dar el paso confiando en Quien va contigo. La fuerza que te falta, Él la tiene de sobra. Y no te va a dejar cruzar sola.
Oración
Señor, tú sabes lo pequeña que me siento frente a lo que me espera. Conoces mis miedos, las cosas que evito, las decisiones que me superan. Gracias porque no me pides que sea valiente por mí misma, sino que me invitas a apoyarme en tu presencia. Reconozco que muchas veces intento juntar coraje de mi propia fuerza y me quedo vacía. Hoy quiero cambiar eso. Quiero dar el paso confiando en que tú vas delante de mí. Recuérdame, cuando me tiemblen las manos, que tú caminas a mi lado por dondequiera que yo vaya. Que no estoy sola ni un solo instante. Dame la fe para avanzar aunque no sienta la valentía, sabiendo que tu compañía es más real que mi temor. Sé tú mi fuerza cuando la mía se acabe, mi calma cuando el camino me asuste, y mi certeza cuando todo lo demás sea incierto. Gracias porque tu promesa no depende de cómo me sienta, sino de quién eres tú. En el nombre de Jesús, amén.
Para reflexionar
- ¿Cuál es ese paso que llevo tiempo evitando por miedo?
- ¿En qué área he intentado ser valiente con mis propias fuerzas y me he agotado?
- ¿Qué cambiaría hoy si de verdad creyera que Dios va conmigo por dondequiera que voy?
- ¿Cómo puedo recordar la presencia de Dios justo en el momento en que siento temor?
- ¿Qué le quiero pedir a Dios para el camino que tengo por delante?
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“Esfuérzate y sé valiente, porque el Señor tu Dios va contigo por dondequiera que vayas.” puede acompañarte más allá de esta lectura. Este lienzo cristiano enmarcado transforma el mensaje de este devocional en un recordatorio visible de fe para tu hogar, inspirado en Josué 1:9. Está disponible en varios tamaños y acabados de marco para que encuentres la combinación adecuada para tu espacio o para un regalo con significado.







