Parábolas Para El Alma

La lección de fe que enciende esperanza hoy

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La lámpara del viajero

La lámpara del viajero

“Un anciano viajero se refugió en una cueva durante una tormenta feroz. Su miedo creció al no poder ver más allá de una pequeña llama.”

🎧 Escucha la reflexión

Hace mucho tiempo, un anciano viajero cruzaba una montaña cuando lo sorprendió una tormenta feroz. El viento apagó las antorchas del camino, la lluvia borró las estrellas, y la noche cayó tan negra que el viajero no veía ni sus propias manos. A tientas encontró la entrada de una cueva y se refugió allí, empapado y temblando.

En el suelo de la cueva halló una lámpara de aceite olvidada por algún caminante anterior. Con dedos torpes logró encenderla, pero la llama era tan pequeña que apenas iluminaba un círculo del tamaño de un plato. Más allá, todo seguía siendo oscuridad. El anciano levantó la lámpara, la giró hacia un lado y hacia el otro, y por más que la movía no lograba ver el fondo de la cueva ni hacia dónde se abría la salida.

Entonces se sentó, frustrado, y comenzó a quejarse en voz alta.

—¿De qué me sirve esta luz miserable? No me muestra el camino. No me muestra el peligro. No me muestra nada. ¿Por qué el cielo me deja aquí con una llama que no alcanza para ver lo que necesito?

Mientras se lamentaba, un golpe de viento entró por la boca de la cueva y apagó la lámpara de un soplo. El anciano quedó en una oscuridad total, sin siquiera ese pequeño círculo de luz. Por primera vez sintió un miedo verdadero. A tientas, desesperado, volvió a encender la llama, y cuando la vio renacer, por débil que fuera, casi lloró de alivio.

Fue entonces cuando comprendió. Acercó la lámpara al suelo, justo delante de sus pies, y vio con claridad la siguiente piedra firme donde pisar. Dio un paso. La luz se movió con él y le mostró la piedra que seguía. Y luego la otra. No veía el final de la cueva, no veía la salida, pero veía siempre lo suficiente para el paso que tenía delante. Así, piedra por piedra, la pequeña llama que había despreciado lo condujo afuera, donde la tormenta ya amainaba y el primer gris del amanecer asomaba sobre la montaña.

Cuántas veces, como aquel viajero, le exigimos a Dios que nos muestre todo el camino antes de dar un solo paso. Queremos entender el final, ver despejado cada tramo, tener garantías de lo que vendrá, y mientras no lo conseguimos, nos sentamos a reclamar que la luz que tenemos es muy poca. Pero la fe rara vez ilumina la cueva entera. La fe alumbra la piedra siguiente. Recordemos que cuando la crisis oscurece todo a nuestro alrededor, no necesitamos ver el desenlace completo para avanzar; necesitamos confiar en la pequeña luz que ya se nos dio y dar el paso que sí podemos ver. Dios no siempre nos quita la noche, pero nunca deja de darnos la llama suficiente para el próximo paso. Y paso a paso, sin entenderlo todo de una vez, también nosotros llegaremos a la salida.

Versículo

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. – Salmos 119:105

Reto para hoy

Esta semana, cuando estés esperando claridad sobre una decisión de trabajo, dinero o familia, no te quedes paralizado hasta tener todo resuelto. ¿Cuál es la piedra siguiente que sí puedes pisar hoy? Escríbele antes de dormir a la persona que debes consultar, agenda esa llamada o completa el trámite pequeño que has estado posponiendo.

Oración

Dios, me cuesta avanzar cuando no veo el panorama completo. Dame humildad para reconocer la pequeña luz que ya tengo y valentía para dar el paso de hoy. Ayúdame con esa decisión que estoy aplazando, especialmente con esa conversación o trámite que sé que debo enfrentar. Que mi confianza no dependa de entenderlo todo. Amén.

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