Parábolas Para El Alma

La siguiente piedra: da el paso que ves aunque falte el final

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La siguiente piedra: da el paso que ves aunque falte el final

“Un caminante sube por un sendero de montaña cuando la niebla borra el camino. Su miedo exige ver el final antes de avanzar.”

🎧 Escucha la reflexión

Un caminante subía por un sendero estrecho de montaña cuando la niebla bajó de golpe y lo cubrió todo. En pocos segundos, el bosque de pinos que tenía a su lado se volvió una mancha gris, y el camino delante de él desapareció. El hombre se detuvo. Adelante no veía nada: ni la cima, ni el final de la subida, ni siquiera el siguiente recodo del sendero. Solo niebla blanca y húmeda en todas direcciones.

El miedo le apretó el pecho. Se sentó al borde del camino, abrazándose las rodillas, y empezó a quejarse en voz alta. "¿Para qué seguir, si no veo a dónde voy? ¿Dónde está la salida? Me trajiste hasta aquí para abandonarme." Levantó los ojos al cielo cubierto y reclamó: "Si de verdad me cuidas, muéstrame el camino completo. Enséñame dónde termina todo esto y entonces caminaré. Pero así, a ciegas, no doy un paso más."

Y allí se quedó, sentado, esperando que la niebla se abriera de una vez y le mostrara la montaña entera. Pero la niebla no se abría. El frío empezó a calarle los huesos. El silencio se hizo largo. Cada minuto que pasaba le parecía una prueba de que estaba solo.

Después de un buen rato, bajó la mirada al suelo, justo frente a sus pies. Entonces la vio: una piedra blanca, lisa, que brillaba apenas entre el gris. Estaba ahí desde el principio. Más allá no veía nada, pero esa piedra, la primera, la tenía clara delante de él.

Con desconfianza, se puso de pie y pisó esa primera piedra blanca. Al hacerlo, descubrió algo: desde ese punto, un poco más adelante, asomaba la segunda piedra. No la había visto antes porque estaba demasiado lejos para la niebla. Pisó la segunda, y apareció la tercera. Pisó la tercera, y apareció la cuarta. El camino no estaba perdido. Nunca lo había estado. Cada piedra blanca aparecía justo a tiempo, una sola a la vez, en el momento exacto en que la necesitaba para seguir.

El caminante comprendió que su miedo lo había tenido sentado horas al borde del sendero, acusando al cielo de abandonarlo, cuando lo único que le faltaba era dar el primer paso. No necesitaba ver toda la montaña. Solo necesitaba ver la siguiente piedra.

Moraleja: Cuántas veces nosotros hacemos lo mismo. Nos sentamos al borde de nuestro camino, paralizados por la niebla de lo que no entendemos, y le exigimos a Dios que nos muestre el final completo antes de avanzar. Pero la fe muchas veces se parece a ese sendero: Dios no ilumina toda la montaña de una vez, sino la decisión de hoy, la conversación pendiente, el paso pequeño que tenemos delante de los pies. No te quedes sentado esperando ver la respuesta entera. Da el paso que sí puedes ver, confiando en que la siguiente piedra aparecerá justo a tiempo.

Versículo

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. – Salmos 119:105

Reto para hoy

Esta semana, cuando una decisión de trabajo, dinero o familia te deje esperando certezas, identifica la "siguiente piedra": una llamada, un correo, una cita o una conversación. ¿Qué paso concreto puedes dar antes de mañana, aunque no veas el resultado completo? Escríbelo hoy en una nota y hazlo antes de que termine el día.

Oración

Dios, me cuesta avanzar cuando no veo cómo va a terminar todo. Ayúdame a reconocer el paso pequeño que sí tengo delante hoy. Dame valor para hacer esa llamada, tomar esa decisión o iniciar esa conversación que he estado postergando. Que el miedo no me deje sentado cuando tú ya me estás mostrando la siguiente piedra. Amén.

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