A Paganini se le reventaron 3 cuerdas de su violín en pleno concierto y siguió tocando hasta el final solo con una. Se te pueden reventar casi todas las cuerdas de tu vida..pero siempre te queda la cuerda de la oración. Sigue tocando hasta el final. Serafín Contreras G.

Orad sin cesar.  1 Tesalonicenses 5:17.