Parábolas Para El Alma

¿Le gritas desde tu orilla a algo que tu pareja nunca dijo?

4 min de lectura
¿Le gritas desde tu orilla a algo que tu pareja nunca dijo?

El puente estrecho

“Un esposo y su esposa discutían mientras caminaban por un sendero arbolado. La historia muestra cómo una frase puede llegar distinta cuando se escucha desde la distancia y el enojo.”

🎧 Escucha la reflexión

Un esposo y su esposa caminaban por un sendero rodeado de árboles cuando una discusión pequeña, de esas que empiezan por nada, comenzó a crecer entre ellos. Él había dicho una cosa, ella entendió otra, y en pocos minutos las palabras se cruzaban como piedras.

Molesto, el esposo apuró el paso y cruzó un puente estrecho de madera que pasaba sobre un arroyo claro. Ella, dolida, se quedó en la otra orilla. Desde allí lo miró con los brazos cruzados, esperando que él volviera. Él, en cambio, pensó que ella se había quedado atrás para hacerlo sentir culpable.

Entonces levantó la voz para reclamar lo que sentía. Ella respondió también gritando, sin moverse. Pero el arroyo corría entre los dos con su murmullo constante, y el agua deformaba las palabras. Él creyó oír una acusación dura y respondió con otra más dura todavía. Ella creyó oír desprecio y contestó con reproche.

Cada frase que cruzaba el arroyo llegaba torcida al otro lado. Él decía: "Me duele que no me escuches", pero ella oía: "Nunca haces nada bien". Ella decía: "Estoy cansada de discutir", pero él oía: "Ya no quiero estar contigo". Cuanto más gritaban, menos se entendían. Cuanto más se defendían, más lejos se sentían.

Cansados de pelear, ambos guardaron silencio. El esposo apretaba los puños, seguro de que su esposa ya no lo quería como antes. Ella se abrazaba a sí misma, convencida de que él la despreciaba. Entre los dos, el arroyo seguía llevándose la mitad de cada palabra.

Finalmente, ella dio un paso hacia el puente. Cruzó despacio, sin gritar, sin señalarlo con el dedo. Él, al verla venir, calló y esperó. Cuando estuvieron frente a frente, ya no había agua entre ellos, ni ruido que torciera las frases.

Entonces ella dijo en voz baja:

—Yo no dije que no me importaras. Dije que me sentí sola cuando no me escuchaste.

Él bajó la mirada y respondió:

—Yo no quise despreciarte. Estaba cansado, pero no quería herirte.

En ese momento comprendieron lo que había pasado. Lo que había sonado como acusación era un pedido de cuidado. Lo que había parecido desprecio era cansancio mal expresado. Ninguno había dicho lo que el otro creyó oír. La distancia, y no la falta de amor, había deformado cada frase.

Moraleja: Cuántas veces en la pareja discutimos como ellos, gritando desde orillas opuestas y defendiendo el corazón de palabras que quizá nunca fueron dichas. Muchas heridas no nacen de lo que el otro dijo, sino de lo que escuchamos desde lejos, con enojo, cansancio o miedo. Amar también es cruzar el puente: acercarse, bajar la voz y preguntar qué quisiste decir antes de responder. La próxima vez que sientas que tu pareja te acusa o te desprecia, no grites desde tu orilla. Acércate y escucha, porque tal vez el arroyo del enojo te hizo oír algo que nunca estuvo en su boca.

Versículo

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse. – Santiago 1:19

Reto para hoy

En la próxima discusión con tu pareja, no respondas al primer tono que creas haber oído. Antes de defenderte, acércate si puedes, baja la voz y di: "Quiero entenderte; ¿qué quisiste decir con eso?". Hoy mismo, si quedó una frase dando vueltas entre ustedes, escríbele o búscala antes de dormir para aclararla sin atacar.

Oración

Dios, ayúdame a no convertir mis malentendidos en ataques. Muéstrame si he escuchado alguna palabra desde el enojo y no desde la verdad. Dame humildad para acercarme a esa persona que ahora necesita mi calma, bajar la voz y preguntar antes de responder. Amén.

Compartir artículo:
https://renuevo.com/le-gritas-desde-tu-orilla-a-algo-que-tu-pareja-nunca-dijo.html

Ahora queremos leerte