Vino para llevarnos al cielo. Su muerte fue un sacrificio por nuestros pecados. Jesús fue nuestro sustituto.
Él pagó por nuestras equivocaciones para que nosotros no tuviéramos que pagarlas. El deseo de Jesús fue único: traer a sus hijos de vuelta a casa.
No es casualidad que estés aquí. Dios te trajo hoy por una razón.
Recibe aliento para tu semana
Cada semana te enviamos una reflexión, una oración y palabras de esperanza que te recuerdan que no caminas solo. Únete gratis a la comunidad Renuevo y deja que Dios te hable justo donde estás.
Cuidamos tu correo. Nada de spam.
¡Gracias por unirte!
Si es tu primera vez, te enviamos un correo para confirmar tu suscripción. Revisa tu bandeja de entrada (y la carpeta de spam, por si acaso).
no puede ser