Oración práctica y encuentro con Dios

Moviendo Montañas

1 min de lectura

Había dos tribus guerreras en los Andes, una que vivía en el valle y otra en lo más alto de las montañas. Un día los habitantes de las montañas invadieron las tierras del valle y, como parte del saqueo, raptaron a un bebé de  una de las familias del valle.

Los habitantes del valle no sabían cómo subir a la cima de la montaña. No conocían los senderos que utilizan los habitantes de ese lugar, ni sabían dónde encontrarlos o cómo perseguirlos en el escarpado terreno.

Aun así enviaron a sus mejores guerreros a escalar la montaña y traer al bebé de regreso.

Los hombres ensayaron un método de escalar y luego otro. Probaron una trocha y luego otra. Sin embargo, después de varios días de e esfuerzos solo habían conseguido avanzar unos pocos metros.

Desesperanzados e impotentes, los hombres del valle decidieron que su causa estaba perdida y se prepararon para regresar a su aldea.

Mientras empacaban su equipos para descender, vieron a la madre del bebé que bajaba de la montaña y llevaba a su bebé a la espalda. ¿Cómo era posible?.

Uno de los hombres saludo y le dijo: «Cómo pudiste escalar esta montaña si nosotros, los hombres más fuertes y capaces de la aldea no lo conseguimos?»

Se encogió de hombros y respondió: «Es que el bebé no era tuyo».

Fuente:  Jim Stovall, Sopa de Pollo para el Alma de la Madre.

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189 comentarios

  1. Ana Conesa

    ?Que no hace una madre por su hijo? muy pero muy buena reflexión

  2. Alex

    Mi confianza está en Cristo quien remueve todo obstáculo o montaña de mi vida

  3. Alejandro

    El amor es una fuerza que te lleva a escalar la montaña más alta, a atravesar el desierto más árido y a navegar el mar más ancho y profundo. Jesucristo lo dio todo y sufrió los más fuertes dolores por la humanidad. Y todo esto fue por Amor. El amor todo lo sufre lo soporta y por ese Amor hemos sido alcanzados para su Gloria.

  4. luz

    QUE hermoso y verdadero uno por sus hijos es capaz de todo y saca fuerzas de alguna parte

  5. Deimi Y. Cuevas C.

    Así es, como no era de él el bebé, no haría esfuer6.

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