Parábolas Para El Alma

Antes de forcejear con quien amas, descubre esta verdad

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Antes de forcejear con quien amas, descubre esta verdad

La puerta azul

“Un esposo y una esposa llegan a una puerta azul antes de una comida esperada. La tensión será si logran escucharse antes de seguir forcejeando.”

🎧 Escucha la reflexión

Un esposo y una esposa caminaban por un pasillo estrecho de paredes blancas. Al fondo había una puerta azul, y detrás de ella se adivinaba un patio silencioso donde los esperaba una mesa ya preparada, con pan caliente y dos sillas frente a frente. Habían soñado con esa comida tranquila toda la semana.

La puerta tenía dos aldabas, una a cada lado, y un letrero pequeño que decía: "Se abre hacia el lado que primero se escucha". Ninguno de los dos se detuvo a leerlo con calma.

El esposo tomó su aldaba y empujó con fuerza hacia adelante. La esposa, al mismo tiempo, jaló la suya hacia atrás. La puerta crujió, pero no cedió.

—No la empujes, hay que jalarla —dijo ella, molesta.

—Llevas rato jalándola y no se mueve —respondió él—. Es obvio que se empuja.

Volvieron a intentarlo, cada uno con más fuerza que antes. Él empujaba; ella jalaba. La madera temblaba en el marco sin abrirse ni un dedo. Y mientras forcejeaban, hablaban, pero solo para defenderse.

—Siempre crees que tienes la razón —dijo ella.

—Y tú nunca escuchas —contestó él.

Cada palabra era un empujón más. Cada reproche, otro jalón en sentido contrario. La puerta, atrapada entre las dos fuerzas opuestas, parecía un muro de piedra. Sudaban, les dolían los brazos, y el patio con la mesa servida se sentía cada vez más lejos, como si estuviera al otro lado del mundo.

Finalmente, agotados, se soltaron al mismo tiempo. Se miraron en silencio, respirando fuerte. Y entonces el esposo, por primera vez en toda la tarde, hizo una pregunta sin acusación dentro.

—Espera. ¿Hacia dónde estás empujando tú?

—Yo no empujo, yo jalo —dijo ella, y de pronto entendió—. Y tú empujas. Por eso no se abre. Nos estamos haciendo fuerza el uno contra el otro.

Se quedaron quietos. Leyeron juntos el letrero. "Se abre hacia el lado que primero se escucha". Acordaron en voz baja hacia dónde moverla, contaron hasta tres, y los dos empujaron en la misma dirección. La puerta azul se abrió sola, suave, sin resistencia. La habían estado forzando en sentidos contrarios toda la tarde, culpándose, cuando en realidad nunca estuvo cerrada.

Cruzaron tomados de la mano al patio silencioso y se sentaron a la mesa que los esperaba.

Moraleja: cuántas veces nosotros, en el matrimonio, tratamos una puerta sencilla como si fuera un muro. Dejamos de preguntarnos qué intenta hacer el otro y hablamos solo para ganar, no para entender. Empujamos cuando el otro jala, y luego lo culpamos por la puerta que no abre. Pero muchas de las puertas de la vida en pareja no se abren con más fuerza, sino con una pregunta humilde antes de acusar: "Espera, ¿hacia dónde vas tú?". Cuando dos personas se detienen, se miran y deciden moverse en la misma dirección, descubren que el conflicto que parecía un muro era apenas una puerta esperando que alguien escuchara primero.

Versículo

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse. – Santiago 1:19

Reto para hoy

En la próxima discusión con tu pareja, tu familiar o tu compañero de trabajo, detente antes de responder para defenderte. Pregunta en voz alta: "¿Qué estás intentando decirme o hacia dónde quieres ir?". Esta semana elige a una persona con quien estás chocando y mándale hoy un mensaje breve para pedirle hablar sin acusaciones.

Oración

Dios, ayúdame a escuchar antes de defenderme. Reconozco esa necesidad de ganar la discusión que a veces me cierra el corazón. Dame humildad para hacer una pregunta sincera a esa persona con quien hoy me cuesta ponerme de acuerdo. Que mis palabras abran camino y no levanten otro muro. Amén.

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