Devocionales

Jehová peleará por mí

3 min de lectura
El Señor peleará por mí; yo solo he de estar tranquila.

Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. — Éxodo 14:14 — RVR1960

El Señor peleará por mí;
yo solo he de estar tranquila.

Anoche me quedé despierta hasta pasada la medianoche, repasando en mi cabeza un problema que no lograba resolver. Hice listas mentales. Ensayé conversaciones que quizás nunca tenga. Armé y desarmé planes como quien mueve muebles en un cuarto a oscuras, tropezando con todo. Y mientras más pensaba, más lejos parecía la solución.

Hay algo en mí que cree que estar quieta es rendirse. Que si dejo de esforzarme, de calcular, de intentar controlar el resultado, todo se va a caer. Por eso me cuesta tanto descansar. Descansar se siente peligroso, como soltar el volante en plena curva.

Esa madrugada, cansada de dar vueltas, abrí la Biblia casi por costumbre y me encontré con Moisés y el pueblo atrapado entre el mar y el ejército que los perseguía. No tenían escapatoria. No había plan que inventar, ni estrategia que los salvara. Y justo ahí, en el peor momento, Dios no les dice «esfuércense más». Les dice: «Jehová peleará por ustedes; ustedes quédense quietos».

Me detuve en esa frase. Quédense quietos. No como quien se resigna, sino como quien confía. La quietud, entendí, no era abandono. Era un acto de fe. Era dejar de pelear una batalla que nunca fue mía para ganar, y entregarla a Quien ya está peleando por mí, adelantado, en medio del problema, mucho antes de que yo despierte a la medianoche.

Qué alivio tan grande descubrir que Dios no me espera a que resuelva todo. No está cruzado de brazos esperando mi mejor idea. Él ya está obrando mientras yo duermo, o mientras no logro dormir. Mi trabajo no es abrir el mar. Mi trabajo es quedarme quieta y creer.

Esta mañana me senté un rato en silencio, sin agenda, sin resolver nada. Al principio se sintió incómodo, como un músculo que no sé usar. Pero poco a poco llegó una paz que no vino de haber encontrado la respuesta, sino de recordar de Quién es la batalla.

Estar quieta es más difícil que actuar. Pero hoy elijo soltar el volante. No porque me haya dado por vencida, sino porque confío en el que va manejando.

Oración

Señor, hoy vengo cansada de pelear batallas que nunca me tocaba ganar. Perdóname por creer que estar quieta es rendirme, y por pasar noches enteras cargando lo que ya está en tus manos. Enséñame que la quietud contigo no es abandono, sino confianza. Recuérdame que tú ya estás adelantado en medio de mis problemas, obrando mientras yo duermo, peleando cuando yo no encuentro salida. Quiero soltar el volante y dejar que tú manejes. Cuando me despierte a medianoche con la mente dando vueltas, ayúdame a respirar hondo y a decir: esta batalla es tuya, Señor. Dame la valentía de descansar, que a veces es más difícil que esforzarse. Y dame la fe de creer que tú eres suficiente, aun cuando yo no haga nada más que estar quieta delante de ti. Gracias porque no me esperas resuelta ni fuerte. Me sostienes justo como estoy. En el nombre de Jesús, amén.

Para reflexionar

  • ¿Qué batalla estoy intentando ganar por mi cuenta, cuando Dios me invita a entregársela?
  • ¿Por qué siento que estar quieta es lo mismo que rendirme?
  • ¿En qué área de mi vida necesito hoy soltar el volante y confiar?
  • ¿Cómo se vería para mí descansar como un acto de fe y no de derrota?
  • ¿Qué me diría Dios si me sentara en silencio delante de Él, sin resolver nada?
Compartir artículo:
https://renuevo.com/jehova-peleara-por-mi.html

Ahora queremos leerte