¡Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Génesis 3:6

Una de las historias más impresionantes que encontramos desde el principio es la de Eva, la madre de todos los seres vivientes, quien fue engañada por Satanás estando en el Edén… hemos oído hablar mucho sobre la astucia de la serpiente para engañar a esta mujer, lo cual es una verdad, y no debemos de ignorar que el enemigo sigue siendo muy astuto  para engañarnos, y sabes qué? él sigue usando las mismas estrategias en los hijos de Dios, hasta el día de hoy…

Génesis 3:6 dice que Eva, primero vio el árbol; vio que era bueno para comer, y agradable a los ojos, y supo que era codiciable para alcanzar la sabiduría…Tres pasos; Eva vio y le fue agradable, codicio, deseo lo que veía, y tomo y comió…vio, codició y tomó.

Ahora quiero que pensemos por un instante, no en el árbol que vio Eva, sino en aquello que nosotros primero vemos, luego codiciamos, para luego  tomarlo…medita por un momento y piensa…..¿qué es lo que yo continuamente veo, codicio y tomo, a sabiendas que es algo desagradable ante los ojos de Dios?

Quizás un programa de televisión, o películas sucias, pornografía, la mujer o el hombre ajeno, compras excesivas, la comida, adicción a drogas, o a la bebida, tomando dinero ajeno, masturbación, etc.….¿qué es eso que ves, codicias y tomas?

Codicia: aquello que nos hace pulsar o hervir la sangre y el corazón, aquello que hace pulsar las emociones…Codiciar es desear lo que no nos pertenece, significa deseo o lujuria. Codicia no es desear algo equivocado, sino querer obtenerlo a expensas de otros o a causa de la envidia, o avaricia que hay en nuestro corazón.

En el Antiguo Testamento, la codicia es una ofensa a Dios. Hay dos mandamientos de la ley de Dios, en los que encontramos la prohibición acerca de la codicia…en el octavo mandamiento se nos prohíbe el robo, diciendo, no hurtarás. Ya que se puede llegar hasta robar a causa de la codicia y en el décimo mandamiento, nos declara,  No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Éxodo 20: 15,17,

Cuando nosotros cedemos ante la codicia, no nos dañamos solamente a nosotros mismos, sino a nuestros cónyuges, hijos o familia.

Debemos de saber, que cuando llevamos el pecado a nuestros hogares, las consecuencias pueden llegar aumentar sin control.

Generalmente un padre o madre que esta en adulterio o fornicación, probablemente tendrá como resultado un hijo que será inducido a tener relaciones sexuales prematuras, con las consecuencias de embarazos no deseados, peor aún, abortos. Y así podríamos mencionar otro tipo de pecados que se puedan estar llevando al hogar, y que de la misma manera van a repercutir en los que más amamos.

Recuerdo hace algunos años, el caso de un excompañero de trabajo, quien tenía cierta adicción de jugar en los casinos, haciéndose acompañar por su hijo de diez años, el niño permanecía con el por largas horas de la noche en medio de los juegos de azar, viendo la conducta adictiva de su padre al ganar o perder. ¿Qué crees que paso cuando este niño se convirtió en un joven?… llegó hasta el grado de falsificar la firma de su padre, cobrando los cheques del negocio de este, para poder mantener su adicción en los juegos de azar…posteriormente, el joven llegó hasta la cárcel por estafador…el punto es que la vida misma nos cobrará nuestros desórdenes, nuestra rebelión a los mandamientos de la palabra de Dios, seas cristiano o no, todos, tarde o temprano cosecharemos lo que hayamos sembrado.

Gálatas 6:7 dice, no os engañéis; Dios no puede ser burlado: todo lo que el hombre sembrare, eso segará.

Una mente ociosa, difícilmente pueda manejar sus emociones, una mente ociosa, es presa fácil para Satanás, una mente vacía y desocupada, es un campo abierto para la oscuridad. Ver no es pecado, pero cuando miras y codicias,  y tomas, ya pecaste.

Si reconocemos delante de Jesús que tenemos ese problema, y pedimos su ayuda incondicional, el nos auxiliará, recuerda que Él es nuestro pronto auxilio en nuestras debilidades, enséñales a tus hijitos a ocuparse en cosas eternas, no gastes tu tiempo y tu dinero en cosas vanas.

¿Quieres una generación diferente?

Empieza hoy por tomar decisiones radicales, con corazón humilde, siéntate para ser discipulado, y así, puedas llenar tu boca y tu corazón de la palabra de Dios, y cuando la codicia toque a tu puerta, puedas detenerte y declarar la palabra específica, ante el ataque del enemigo, la codicia puede llegar a causarnos hasta la muerte. Proverbios1:19

Querido amigo, querida amiga, como siempre dos opciones, ver, codiciar, y tomar, o ver y clamar para nuestra libertad en Cristo Jesús. Tú decides.

Semillas de Vida
Elsa de Morán
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