“…ni había hombre para que labrase la tierra…” Génesis 2:5.

Labrar: Un par de meses atrás, exploramos este verbo hebreo. Descubrimos que ‘avad’ no es un verbo que hable realmente acerca de cultivos. Significa “trabajar”, pero también significa “servir” y, en este contexto, “adorar”. Así que, el mismo verbo hebreo que abarca esfuerzo y tareas ordinarias es también la palabra usada para describir servicio (a la tierra, a Dios y a otros) y adoración. Esto es muy importante. No hay distinción entre lo sagrado y lo secular en la idea hebrea de lo que hacemos en la vida.

Hoy tuve una conversación con mi amigo John acerca de este libro que hemos estado tratando de completar por cerca de tres años. El libro se trata completamente acerca del trabajo. Se trata de entender cómo Dios nos integra [diseña interiormente*] de tal manera que nuestras elecciones acerca del trabajo serán una expresión de servicio y adoración. En otras palabras, se trata de ser quienes nacimos para ser, y en el proceso, glorificar a Dios y bendecir a otros. Eso es lo que el “trabajo” hebreo significa.

John tiene una inclinación especial por las misiones. Quizás viene de su trasfondo familiar. En cualquier caso, él está fuertemente preocupado por la tasa de agotamiento extremo entre los misioneros. La mayoría de este profundo cansancio es un resultado directo de intentar hacer aquellas cosas que no están alineadas con el “diseño interior” [Zona] de Dios en mi vida (una Zona es el lugar donde la pasión y la oportunidad se intersectan a la perfección). Por lo que John quería agregar un capítulo al libro explicando por qué los misioneros y los profesionales de la Iglesia encuentran tan difícil disfrutar un trabajo recompensado. Yo lo objeté.

Usted podría decir: “¿Por qué lo objetaste si la necesidad es tan grande?” Oh, yo reconozco la necesidad, pero lo objeté porque no hay diferencia entre sagrado y secular cuando es un resultado de ‘avad’. Pretender una distinción artificial entre el misionero en terreno, y el cajero de un Supermercado es apoyar un gran error. La única distinción entre el púlpito y la caja registradora es la ubicación de ambas. Cómo yo expreso mi Diseño mientras glorifico a Dios y bendigo a otros es exactamente lo mismo. Sí, mi comportamiento real es diferente, pero el trabajo no se trata de comportamientos. Cada tarea tiene un diferente paquete de conductas. Trabajar se trata de vivir en la presencia de Dios tal como el que me creó, no importando dónde estoy o cuál es el conjunto de operaciones que estoy llevando a cabo en ese momento.

Sugerir que los misioneros son un caso especial porque ellos están hacienda el trabajo de Dios es sólo mala teología. Servir a las personas en la línea de la caja registradora es tanto trabajo misionero como caminar a través de la jungla.

En definidas cuentas, el trabajo no es lo que hago. Eso lo que soy. Nada creció sobre la tierra porque Dios no había enviado lluvia (un elemento completamente dependiente de la soberanía divina) y no había hombre para servir/trabajar/adorar (un elemento que depende enteramente de nosotros).
¡Vaya a trabajar! ¡Vaya a la Iglesia! No importa. Esos son sólo lugares donde Usted practica ser un instrumento de Dios. Usted puede adorar el lunes tan bien como puede hacerlo en el Shabat. Los comportamientos son diferentes, pero las relaciones permanecen igual.

Dr. Skip Moen.
www.skipmoen.com