Devocionales

Solo esto pide de ti el Señor

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Solo esto pide de ti el Señor: hacer justicia, amar misericordia, caminar con Él.

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. — Miqueas 6:8 — RVR1960

Solo esto pide de ti el Señor:
hacer justicia, amar misericordia, caminar con Él.

Durante años pensé que la fe era una lista que nunca terminaba. Orar más. Creer con más fuerza. Leer más capítulos, sentir menos dudas, corregir cada pensamiento torcido antes de que Dios lo notara. Vivía cansada, como quien empaca para un viaje y siempre siente que olvidó algo. Me acercaba a Dios con el corazón apretado, revisando si había hecho lo suficiente para merecer su cercanía.

Una tarde, sentada con mi Biblia abierta, llegué a una pregunta que Miqueas ya había hecho por mí: ¿con qué me presentaré delante del Señor? ¿Con más sacrificios, con más esfuerzo, con más de todo? Y justo después venía la respuesta, tan corta que casi me pareció demasiado sencilla: hacer justicia, amar misericordia, y caminar humildemente con tu Dios.

Tres cosas. No treinta. No una lista imposible que crece cada vez que la miro. Tres verbos que se pueden vivir en un día común: ser justa con quien tengo enfrente, tener compasión aunque no me la devuelvan, y caminar al lado de Dios como una niña pequeña que todavía está aprendiendo, que todavía necesita, pero que no va sola.

Me quedé pensando en esa palabra, caminar. No dice llegar. No dice tenerlo todo resuelto. Caminar es avanzar en una dirección, con pasos pequeños, a veces torpes, con el cabello despeinado por el viento. Dios no me pedía perfección. Me pedía dirección. Me pedía ir hacia Él, no haber llegado ya.

Ese día algo se soltó dentro de mí. La fe dejó de ser un examen y volvió a ser una mano que me sostiene. Entendí que un versículo se vuelve verdaderamente tuyo cuando dejas de admirarlo y empiezas a vivirlo, cuando lo tomas como tuyo y caminas con él.

Todavía tengo días en que la vieja voz regresa y me exige más. Pero ahora recuerdo esas tres palabras y respiro. Hacer justicia. Amar misericordia. Caminar con mi Dios. Y en medio del ruido, escucho algo parecido a un descanso: esto es suficiente. No porque yo lo sea, sino porque Él va conmigo.

Oración

Señor, cuánto tiempo cargué la fe como si fuera una lista imposible, midiendo si había orado lo suficiente, creído lo suficiente, mejorado lo suficiente. Gracias porque tú no me pides perfección, sino dirección. Gracias porque en tu Palabra encuentro descanso y no otra exigencia más.

Hoy quiero recibir esas tres palabras como mías. Enséñame a hacer justicia con quienes tengo cerca, aunque me cueste. Enséñame a amar la misericordia, a tener compasión sin llevar la cuenta. Y enséñame a caminar humildemente contigo, como una niña pequeña que aún aprende, que aún necesita, pero que ya no camina sola.

Cuando vuelva la voz que me exige más, recuérdame que tú vas a mi lado. Que no tengo que llegar hoy a la meta, solo dar el siguiente paso hacia ti. Suelta el nudo de mi corazón, Señor, y lléname de la paz de saber que esto es suficiente porque tú eres suficiente. En el nombre de Jesús, amén.

Para reflexionar

  • ¿En qué áreas he vivido la fe como una lista de requisitos imposibles?
  • ¿Cómo se vería hoy hacer justicia con alguien que tengo enfrente?
  • ¿A quién me está pidiendo Dios que ame con misericordia, aunque no me la devuelvan?
  • ¿Qué diferencia hay para mí entre caminar hacia Dios y sentir que debo llegar ya?
  • ¿Qué versículo necesito tomar como mío y empezar a vivir en lugar de solo admirar?
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