“ Y cuando Moisés entraba en el Tabernáculo de reunión, para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio…y hablaba con él”. Números 7:89

La vida implica mantenimiento. Todo hay que mantenerlo para que pueda seguir funcionando. Mantenemos los equipos de la casa, el carro, nuestro cuerpo, en fin. Si no hay mantenimiento no hay prolongación de la vida y es igual con la vida espiritual. Hay cosas que necesito mantener para que se prolongue la vida.

La Biblia dice que cuando Moisés entraba al tabernáculo para interceder por el pueblo, él encontraba al Señor esperándolo y Moisés o encontraba porque mantenía tres cosas correctas , las cuales son las mismas que debo mantener. Moisés mantenía el lugar correcto para encontrar al Señor. Sí, él iba al lugar correcto, porque dice la Palabra que Moisés entraba al tabernáculo de reunión. Moisés se apartaba del pueblo e iba donde podía estar a solas con Dios. Hoy necesito mantener el lugar correcto y el lugar correcto es el sitio de la oración.

La segunda cosa que Moisés mantuvo fue la posición correcta.. La Biblia dice: Para hablar con Dios y él oía la voz de Dios por encima del propiciatorio. La conciencia de mi pequeñez no será un obstáculo para mi, sino una verdadera ayuda para que confíe en Dios. Así podré tener la confianza firme de que los ojos del Señor saldrán al encuentro de mi mirada ascendente. Escuchará mi oración y me dará su respuesta amorosa. Postrado ante el propiciatorio podré estar seguro de que el Dios de misericordia me verá y me bendecir.

La tercera cosa que mantuvo Moisés fue su preparación mental, adoptando una actitud atenta. La Biblia dice que Moisés oía y eso demuestra atención. Muchos están tan ocupados con lo mucho o con lo poco que quieren decir en sus oraciones que no logran escuchar nunca la voz que habla desde encima del propiciatorio. Hoy mantendré el lugar correcto, la posición correcta y la actitud mental correcta.

La mayor bienaventuranza de la oración se presentará cuando deje de orar para escuchar a Dios, permitiéndole que me hable. Hoy haré que el Señor sea el centro de mi corazón y el objetivo único de mis deseos permitiendo así que la comunión bendita con Dios, sea un intercambio de pensamientos amor y vida.

“ Señor, gracias por tu misericordia y por permitirme tener acceso a ti. Hoy quiero mantener ante ti mi actitud correcta, mi posición correcta e ir al lugar correcto sabiendo que más seré avergonzado. Sobre todo Señor quiero no solo hablar más escucharte, oír tu voz porque cuando tu hablas tu voz penetra y convence desde mi espíritu. Señor gracias por tu misericordia que siempre permanece y me fortalece y tu fidelidad que es la mayor bendición de la cual puedo testificar. Amén

Dr. Serafín Contreras Galeano.
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