“El salvará a la gente de sus pecados” Mateo 1:21

 

A Muchas personas, si se les pregunta si ellos comprenden la salvación, contestarán,” Sí, he sido rescatado del infierno para ir al cielo”. Es verdad tal declaración, pero en realidad es el resultado de salvación, pero no es ni la décima parte de lo qué contiene en ese beneficio, de la salvación.

Es cierto, nuestro Señor Jesucristo redime toda la gente de su juicio por venir, Él salva los de la condenación que sus pecados ha traído sobre ellos; pero Su triunfo completo es mucho más que esto. Él salva Su gente de sus pecados. ” Oh! el rescate dulce de nuestros peores enemigos. Donde Cristo hace su trabajo de salvación Él lanza a Satán desde su trono, y no lo dejará dominar más. Hoy me gozo en esta verdad.

Hoy reflexionaré en el hecho de que ningún hombre es un verdadero Cristiano si el pecado reina en su cuerpo mortal. El pecado estará en nosotros – – nunca se expulsará totalmente hasta que el espíritu entre en gloria; pero nunca tendrá dominio. Habrá un desespero del pecado por el dominio – una lucha contra la ley nueva y el espíritu nuevo que Dios ha dado pero el pecado no conseguirá nunca ser la mano superior o ser monarca absoluto de mi naturaleza.

Cristo es Dueño mi corazón, y el pecado debe mortificarse ante este hecho. El León de la tribu de Judah predominará, y el dragón se lanzará fuera.

Si hoy mi vida es profana mi corazón está sin cambiar, y si mi corazón está sin cambiar entonces soy una persona que aún no he sido salvado de mis pecados. Si el Salvador no me ha santificado, ni me ha renovado, ni me ha dado un rechazo hacia el pecado y un amor hacia la santidad, entonces todavía Él no me ha salvado. La gracia que no hace un hombre mejor que los otros es una falsificación inservible. Cristo salva su gente, no en sus pecados, pero de ellos. “Sin la santidad ninguno hombre verá el Señor.”

“Señor, Gracias por que me has salvado de mis pecados y en tu salvación está implícita el cambio de vida y la renovación de mi corazón. Hoy, quiero recordar este hecho tan importante, porque en la salvación está contenida la victoria sobre el pecado y por ello hoy, el pecado no se enseñoreará más de mi. Hoy confieso que tu eres mi Rey y mi Señor. Amén.

Dr. Serafín Contreras Galeano
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